No fue una revancha, sino una segunda oportunidad. En 2019, Santiago Valdez se fue del Festival Nacional de Malambo de Laborde como subcampeón nacional en la Categoría Infantil. El domingo, siete años después y con 16 años de edad, se despidió consagrado como el mejor malambista del país entre los jóvenes que participaron en la localidad cordobesa.

Santiago comenzó en el malambo a los seis años y su triunfo es el resultado “de una preparación de mucho tiempo junto a mi profesor Jorge Martínez (que fue campeón nacional) y con mi papá Antonio Valdez, quien forma parte de un equipo de taller en la cual trabajamos con muchos malambistas; justamente, mi amor por este género empezó por mi padre, que me llevaba a la academia El Arriero”.

“Haber ganado este premio a nivel nacional es algo hermoso, ya que lo anhelaba y soñaba desde hace tiempo. Estoy súper feliz por todo lo recorrido de mi vida en la danza”, afirma en diálogo con LA GACETA.

- ¿Fue difícil ganar, teniendo como rivales a Joao Ramírez de Buenos Aires y a Benjamín Ramírez del Chaco?

- Sí, ya que a Laborde van los mejores malambistas de cada provincia del país y llegar a la final es algo en lo que todos soñamos. Lo que expresé en este malambo es todo lo trabajado durante varios años.

- Es el resultado de un sacrificio...

- En el momento de la preparación para un certamen tengo dejar muchas cosas de lado y cuidarme mucho. La parte física es lo primordial, tengo un preparador físico y me preparo todo el año con una nutricionista. Diría que somos como un jugador de fútbol, pero la diferencia es que nosotros no cobramos nada. Todo sale de nuestro bolsillo.

- ¿No tuvieron ninguna clase de apoyo institucional?

- Somos de Banda del Río Salí, pero en esta ocasión no recibimos ninguna ayuda económica del municipio ni del Gobierno provincial. Presentamos notas para poder solventar gastos, pero no recibimos ninguna respuesta. Tuvimos que realizar rifas porque nosotros nos solventamos todos los gastos: estadía, músicos, traje, botas, traslados y muchas cosas más. Sí quiero agradecer al delegado y a la subdelegada del Pre Laborde en Tucumán, Dardo Castro y Mabel Martínez, quienes estuvieron pendientes de todos los detalles y ayudaron lo más posible a la delegación de la provincia.

- ¿Hay diferencias estéticas entre el malambo norteño y el sureño?

- En cuanto a los estilos, ambos requieren de la misma preparación. Son distintos en la manera de ejecutarlos porque, tal como sus nombres lo indican, cada uno se corresponde con la zona norte y sur del país. La nota característica de cada uno de estos malambos está constituida por la música, por la vestimenta y por la apariencia de las mudanzas. De acuerdo con la música, el norteño posee un ritmo más rápido y un rasguido diferente de guitarra, mientras que el sureño que tiene una música algo más lenta.

- ¿Cuál es tu meta para este año?

- Quiero seguir preparándome y llegar de la mejor forma para una nueva categoría. Y por supuesto que a futuro llegar a ser campeón argentino de malambo en la categoría mayor.

Otros finalistas

Aparte de Valdez, en el rubro Cuarteto Malambo Menor disputaron la final el grupo integrado por Gallo, Gramajo, Herrera López y Díaz, pero quedaron terceros, detrás de Buenos Aires y Salta.

El vencedor en Solista Malambo Infantil fue el santacruceño Luis Oyarzún; y en Malambo Menor, el riojano Ignacio Toledo Aguilera. En Malambo Juvenil Especial se impuso el rionegrino Fernando Cuevas; mientras que en Veterano, el santiagueño Nicolás Ávila. El Premio Especial Rescate del Patrimonio Cultural-Tradición Malambo Mayor se lo llevó el chubutense Víctor Rodríguez.

En tanto, el Campeón Argentino de este año es el bonaerense Matías Gallardo, secundado por el santiagueño Nicolás Ferreyra. La santafesina Lucía Cesari fue elegida Paisana Nacional .Buenos Aires se impuso como mejor delegación, con 34 puntos.